Hoy estoy en la imponente
montaña de la soledad,
en donde el aire hace llegar
a la cima los llantos y las risas
de todos los de allá abajo.
Aquà reconozco plenamente
que he deshonrado a mi ser;
que mi camino es trazado
por la soledad y la lágrima ácida
que desgarra mi piel enmohecida
de corrosiva pasión.
Aquà es donde dicen que
Dios escucha el caos de la luz
en los universos y donde después
deposita una luz embellecedora,
que hace despertar lo soñado anoche.
Aquà transcurre el tiempo lento,
pierdes la noción de tu existencia;
el odio y el amor se fusionan,
no sabes a donde ir
y todo se convierte en un proceso repetitivo y difÃcil.
Por la pared rocosa de este lugar
se respira un claroscuro,
donde ángeles y demonios
son uno mismo en mi interior.
De pronto la luna se muestra;
la diosa brilla
y todos sus lacayos salen
en busca de carne
y a saciar su eterna sed.
¿Dónde quedaron los restos
de todas las jebas que he amado?;
¿dónde están los caminos
que me han de llevar al amor
si no hay pasión?
Dec 5, 2006
2:05 PM